Todo lo que se supone que ganas cuando pierdes

El mundo es un lugar peligroso y la única cosa
que podemos hacer por quienes amamos es amarlos.

—Efraim Medina

 

Existen cosas que no vas a entender, que te parecerán injustas porque en verdad lo son. En ocasiones no podrás ganarle a la soledad y tendrás que rendirte a sus pies. Aunque triunfaras en todas tus batallas, nunca (y necesito que sientas el peso de la palabra nunca, el absoluto infinito que encierra) saldrás ileso de ellas. Siempre te dejarán rasguños, hematomas, heridas abiertas. Esas cicatrices te surcarán la piel para marcar todas las veces que has vencido. Agradece que están ahí, porque un día te flaquearán las fuerzas y necesitarás que te recuerden lo que has ganado.

No es solo experiencia, también es coraje lo que se supone que ganas cuando pierdes. Jamás te intimides por encontrarte en el fondo del pozo, porque las mismas manos con las que ahora te secas las lágrimas, son las que en el pasado te han abierto camino hacia la superficie.

Que sepas que ser incapaz de estar feliz por alguien cuando lo ves alcanzar ese sueño que tanto te está costando no te hace mala persona. Es difícil soportar que nos llueva sobre la cabeza mientras vemos a los demás tendidos al sol. Aun así, inténtalo. La envidia es un monstruo horrible, pero también te servirá para afrontar tus carencias, para descubrir lo que sientes que te falta.

Es inútil prometerte que nunca volverás a sentir ganas de morir, pero te puedo asegurar que eres tan fuerte que no importa cuántas veces tengas que elegir entre rendirte o continuar, seguirás andando; siempre lo has hecho y esta vez no será distinta. Esto sí te lo prometo: Hay un hueco en el tiempo y el espacio hecho a tu medida exacta. Existe un vacío en algún corazón con tu contorno dibujado. Este es tu sitio. Estás aquí porque aquí es donde perteneces, donde encajas, donde el mundo te necesita.

Estos días tienen que pasar para que llegue lo que esperas. Confía en que la hora y el lugar ya están marcados, solo que no lo sabes todavía porque no estás supuesto a saberlo.

Entiende que a través de los años necesitarás perdonar y ser perdonado a cada instante. Quererte a ti mismo significa perdonarte todos los días por no llenar esa brecha que separa quien eres de quien dices ser. Quererte a ti mismo significa también perdonar a los otros, por tampoco saber llenar esa brecha que separa quien quieres que sean de quien en verdad son.

Para estar en paz tendrás que aceptar que no eres un héroe, y está bien que no lo seas: No tienes que serlo. Aun así mereces todo el amor del mundo.

Especialmente tú, que crees que no lo mereces.

Lee los 9 comentarios que han dejado
  1. David Mella dice:

    Me quedé sin palabras al leer esto, fascinante.

  2. gracias, Marylin! Bienvenida 🙂

  3. Bello post. Me quedo por acá y sigo leyendo (seguro de que voy a seguir encontrando).

    Pío pío.

  4. ¡Gracias! Pegué un gritico de alegría al ver tu verdadera identidad haha 😀

    Para mí es un honor tenerte por aquí 🙂

  5. Definitivamente eres Luz : )

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